La Biblia

Los hermanos y hermanas de Jesús

Todos conocemos la imagen que tiene la Iglesia católica sobre la familia y su afán de poner como ejemplo a Jesús, María y José en todo lo relacionado con el ámbito familiar y sus deberes con respecto a los miembros que la forman. Tanto, que denominó como ‘Sagrada Familia’ al conjunto de los tres personajes, lo que provocó un estallido de arte sacro y tradiciones populares en los siglos posteriores que ha influenciado sobremanera la imagen que tienen los creyentes sobre su salvador y la familia de este. Influencia equivocada, todo hay que decirlo: si esos mismos creyentes que tienen como modelo a la ‘Sagrada Familia’ hubieran leído la Biblia, se habrían dado cuenta de que los evangelios  –e incluso otros textos del Nuevo Testamento–  mencionan a los hermanos carnales de Jesús. Y no sólo un par de veces, muchas más.
Este artículo ha utilizado como única fuente para su realización la Biblia, versión que cree a pies juntillas la Iglesia católica pero que no duda en ‘olvidar’ pasajes que no le son útiles para sus intereses terrenales.

Los hermanos y hermanas de Jesús

Cabe recordar a nuestros amig@s que la Biblia es la única referencia que se tiene sobre Jesús de Nazaret. Existen evangelios apócrifos que hablan de Jesucristo pero no serían el mismo personaje, ya que dependiendo del texto que se lea Jesús es de una manera u otra (distintos tipos de Nazareno, tantos como sectas cristianas existieron y existen). Por ello y por las notables diferencias entre éstos, nos hemos dedicado exclusivamente a extraer la versión compilada en la Biblia por la propia Iglesia católica y aprobada expresamente por los sumos pontífices del Vaticano.
hermanos-jesusEn el evangelio de Mateo 12,46* encontramos un pasaje titulado <<Los parientes de Jesús>>, donde <<su madre y sus hermanos estaban fuera [de la muchedumbre] y pretendían hablarle>> ya que el Nazareno estaba hablando a las gentes que allí se congregaron. Algunos teóricos cristianos han argumentado erróneamente que la palabra ‘hermano’ se refiere a los discípulos y no a los hermanos carnales de Jesús: Antonio Piñero deja bien claro que la palabra que aparece en los textos antiguos es adelphós, ‘hermano carnal’ en griego. Es más, en el mismo pasaje diferencia entre ‘hermanos’ (quienes le buscan) y discípulos (quienes le escuchan).
*este pasaje se cuenta también en Marcos 3,31 y en Lucas 8,19.
En Mateo 13,55* (<<Jesús en Nazaret>>) el texto hace referencia a los hermanos y hermanas de Jesús, diciendo incluso el nombre de los primeros:
<<¿No es éste [Jesús] el hijo del carpintero? ¿Su madre no se llama María, y sus hermanos Santiago y José, Simón y Judas? Sus hermanas, ¿no están todas entre nosotros?>>.
Más claro agua, si cabe. Recuerden los nombres de ‘Santiago’ y ‘Judas’, que como hermanos de Jesús aparecen en los textos posteriores y con una importancia notable.
*este pasaje se cuenta también en Marcos 6,3.
En el evangelio de Juan 2,12 Jesús <<bajó a Cafarnaúm con su madre, sus hermanos y sus discípulos, permaneciendo allí algunos días>>. De nuevo la diferencia en el texto entre ‘hermanos’ y ‘discípulos’ que invalida las versiones cristianas sobre la forma de llamarse entre los miembros de la comunidad, excusa que les valió durante siglos a los clérigos para lanzar un tupido velo sobre el delicado tema; la cuestión de la virginidad de María y su pureza en vida no conociendo varón se pondría en entredicho al haber parido más hijos que Jesús. Es importante tener este punto presente para entender los deseos eclesiales de no hablar sobre los hermanos de Jesús y todo lo que de ello derivase.
En el pasaje <<Estados de ánimo en Galilea y Jerusalén>> (Juan 7,3) los hermanos de Jesús hablan con él y le piden que abandone Galilea para dirigirse a Judea y poder mostrar a aquellas gentes las maravillas de las que era capaz. Pese a los consejos que le dan, el autor hace hincapié en Jn.7,5 sobre que <<ni sus hermanos creían en Él>>, algo dudoso si tenemos en cuenta que su madre les habría hablado de la supuesta virginidad con la que fue engendrado y su parto extraordinario… lo que demuestra que ambos conceptos (concepción virginal y nacimiento con adoración de magos incluidos) son invenciones de siglos posteriores para dotar de magnificencia al personaje desde el mismo momento de su llegada al mundo.
Los cuatro evangelios no son la única parte donde se habla de los hermanos de Jesús, como pueden comprobar en cualquier Biblia que tengan a mano y tras buscar los pasajes que vamos a señalar:
Hechos de los Apóstoles 1,14: Tras la muerte de Jesús, los discípulos oran acompañados de su madre y los hermanos del ajusticiado por la ascensión de su alma junto a la derecha del Padre.
-En la epístola a los Gálatas 1,18 Pablo comenta que conoció al hermano <<del Señor>> –quien se llamaba Santiago– en su visita a Jerusalén, pero que no vio a ningún apóstol a excepción de Cefas (Pedro).
-En Judas 1, el autor asegura ser <<siervo de Jesús y hermano de Santiago>>. No es una alusión directa hacia los hermanos de Jesús pero sí lo es indirectamente: ¿se acuerdan que líneas más arriba les instamos a que recordaran los nombres de ‘Santiago’ y ‘Judas’? Según los textos de Mateo 13,55 y Marcos 6,3 dos de los hermanos de Jesús se llaman, precisamente, Santiago y Judas; incluso en la epístola a los Gálatas, Pablo asegura que Santiago es el hermano de Jesús.
Siguiendo esta simple argumentación, es fácil intuir que quien escribió el texto de Judas que finalmente se incorporó a la Biblia quiso dar legitimidad al mismo haciendo creer a quienes lo leían que estaba escrito por el mismísimo hermano de Jesús. Este proceder no es nuevo en el cristianismo ni por supuesto en el judaísmo, de donde adquirió el mal hábito: la tradición hebrea atribuye a Moisés los cinco primeros libros de la Torah (Pentateuco), invención utilizada por los reyes de turno para dotar de sacralidad a las normas impuestas mediante la vía de las creencias religiosas y que reforzaban sus reinos de manera interna.

Conclusiones

La cuestión de los hermanos carnales de Jesús es uno de los muchos casos donde la tradición y las escrituras cristianas chocan de manera frontal, obligando a los teólogos a hacer virguerías y castillos en el aire para explicar lo inexplicable: el Nuevo Testamento asegura en varios pasajes que Jesús tenía hermanos pero la Iglesia, pese a haber aprobado esos mismos textos, mantiene el modelo de la Sagrada Familia como el único posible. Condena al ostracismo más absoluto a las figuras literarias de los hermanos/as de Jesús, y los motivos son más que evidentes si quien nos lee ha recibido una educación católica por tradición. ¿Alguna vez escucharon algo? Una gran mayoría contestará negativamente y eso significa que la Iglesia católica ha hecho muy bien su papel en todo el asunto. Les explicamos.
Cuando la Iglesia ortodoxa de Roma aprobó a finales del siglo IV los textos que conformaron la Biblia, los mandamases no advirtieron que la mención a los hermanos de su salvador fuese un problema. Por eso mismo incluyeron dichos pasajes en el Nuevo Testamento, totalmente ajenos al debate que se produjo siglos después en el seno de la Iglesia cuando la castidad de la virgen María era el ejemplo a seguir para el ámbito católico: esa castidad que no sería tal si María tiene otros hijos aparte de Jesús (novelísticamente hablando, ya que la Biblia es precisamente eso, una novela). Era un tema que no interesaba tratar a la Iglesia católica y por eso “se olvidaron” de hablar de los hermanos carnales de Jesús en las parroquias de todo el mundo. Y se olvidaron de hacerlo durante siglos.
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